Oficinas saludables más allá del coronavirus

En plena crisis por el avance del coronavirus en nuestro país, el goteo de correos electrónicos y mensajes corporativos procedentes de los preocupados departamentos de Recursos Humanos es constante. En ellos, nos explican cómo debemos proceder en caso de caer enfermos y cuáles son los medios más eficaces para evitar el contagio. Pero la buena salud no es sólo la ausencia de enfermedad y más allá de una correcta higiene y el coronavirus, existen toda una serie de elementos arquitectónicos, ornamentales y organizativos tendentes a mejorar el bienestar y salubridad de los trabajadores; medidas que no sólo redundan en beneficio del empleado y de su calidad de vida, sino en los resultados empresariales en tanto que favorecen la productividad y reducen el absentismo laboral.

Pero no sólo por sus empleados o por una mejor productividad, sino que también como parte de la estrategia para retener el talento, ya que cada vez más compañías buscan certificar sus oficinas con sellos como el WELL, el más completo en cuanto a bienestar de los individuos y del que, por el momento, existen tan sólo 33 edificios de oficinas certificadas en España. Este tipo de certificados tiene en cuenta criterios de diseño como la estructura del edificio o la ubicación de las ventanas para favorecer la entrada de luz natural; acristalamiento, calefacción y refrigeración para una correcta temperatura; ventilación para una buena calidad del aire, hasta hábitos alimenticios y diseños y programas que fomenten el movimiento y ejercicio.

Controlar la calidad del aire

Si de media, el 90% del día lo pasamos en espacios cerrados, oficinas, colegios, casas u otros inmuebles, el control de la calidad del aire interno es crucial para una buena salud, pues un aire pobre ocasiona desde dolores de cabeza a tos, sequedad de garganta y ojos, hasta asma y contagios por exposición a bacterias.De hecho, el aire interior contaminado está considerado la tercera causa de enfermedad de la población mundial. Por ello, es necesario crear oficinas que favorezcan la ventilación con ventanas de fácil apertura (o simplemente que se puedan abrir, algo poco común en muchas grandes sedes), promover la conexión del interior con el espacio al aire libre, contar con sistemas de medición de calidad del aire internos, pero también de prevención de entrada de aire externo, bien a través del envoltorio del inmueble o a la entrada del edificio. Es muy importante elegir materiales naturales bajo emisivos, que son aquellos denominados inertes, como la madera, vidrio, metal o cerámicos, o en su lugar, materiales que tengan un certificado de baja emisión de tóxicos. Furente: https://www.expansion.com

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